Una historia verdadera es una de esas
películas en las que no ocurre nada y sin embargo no puedes
abandonar la pantalla. Es una línea recta increíblemente definida,
un viaje calmado sin retorno que permite el lujo de comprender otros
ritmos más pausados.
Una historia de tenacidad, de ese
trabajo duro que sí recompensa al que lo lleva a cabo, de vivir la
propia realidad y cumplir con uno mismo. Un cuento visual, iluminado
y sencillo.


