Hoy volvemos abrir una puerta a lo desconocido. Concretamente a un lugar que es mucho más grande por dentro que por fuera. Si el título del post no ha sido suficientemente explícito, cualquier whovian en la sala sabrá ya a qué (algunos dirian a quién) dedicaremos los cinco minutos de hoy.
La TARDIS (Time and Relative Dimension in Space) es la nave del Doctor, con la que explora el tiempo y el espacio gracias a la avanzada tecnología de los Señores del Tiempo. Pero no es una nave cualquiera; la TARDIS tiene una serie de características especiales que la convierten en la compañera ideal para fabulosos viajes más allá de lo conocido.

Para empezar, la TARDIS está viva y comparte un vínculo simbiótico con el Doctor, cosa muy útil para saber cuándo tu nave está en peligro o es momento de empezar a preocuparse. Además, la TARDIS es capaz de traducir mentalmente a todos sus tripulantes cualquier idioma del universo, permitiendo así la comunicación total entre ellos, y de un sistema de camuflaje que le permite adoptar cualquier forma. Bueno... esto sería muy útil si no fuera porque el de la TARDIS del Doctor está roto y la nave está anclada en su última forma adoptada: ni más ni menos que la de una cabina telefónica londinese de los años 60. No es que el Doctor no pueda arreglarlo, simplemente es que le gusta como queda.
Precisamente la forma de la TARDIS - una cabina telefónica azulada - se ha convertido en todo un icono no sólo para los seguidores de la serie sino dentro de la cultura pop británica. El tema quizá no llega al extremo de los japoneses y Dragon Quest, pero lo cierto es que la TARDIS y el Doctor están fuertemente arraigados en el subsconciente británico, hasta el punto que se usa la palabra TARDIS para referirse a cualquier objeto que sea más grande en el interior de lo que parece.
Y vosotros, ¿qué harías con una TARDIS? Porque seguro que no la dejaríais decorando vuestro jardín...