Señores, a pocos días del cambio de año quedan todos invitados
a un menú revigorizante. Una película ambientada en el oeste que nos habla
del hambre y el amor al prójimo. En fechas como estas se agradece que la gente
valore una buena mesa, con sus comensales y comestibles.
No se trata de un film que exalte los valores típicos de
estos días sino algo un poco más crudo, voraz, sanguíneo y visceral, al tiempo
que cortés y educado. Devorar a dentelladas todo cuanto te rodea y limpiar delicadamente
los chorretones de sangre con una elegante servilleta de tela.





