Sigo en mis trece de hablaros de vez en cuando de todas esas pequeñas joyas que nos ha ido dejando Nintendo DS a lo largo de los años. Ya lo hice con Disgaea DS, o Marvel Trading Cards. Juegos que en absoluto son exclusivos de la portátil de Nintendo pero que es innegable que ganan muchos enteros en su doble pantalla, gracias a su portabilidad (a mi eso de jugar tirado en la cama, en el tren o donde sea siempre me ha parecido fantástico para según qué juegos).
Puzzle Quest: Challenge of the Warlords casa de lleno en esa categoría: juegos por turnos, tan adecuados para jugar varias horas seguidas como para echar partidas rápidas en cinco minutos. Simples en su mecánica pero no por ello carentes de profundidad, opciones y estrategias de juego interesantes. Puzzle Quest junta dos de las esferas videojueguiles más versátiles (minijuegos y RPG -cogido esto último con muuuchas comillas) y las hace complementarse a la perfección hasta un punto que su integración parece casi natural.









