Poca gente duda de que Dragon Quest sea uno de los máximos exponentes del JRPG; a lo sumo se podría entrar en la eterna discusión Dragon Quest vs. Final Fantasy que tantos y tantos ríos de tinta electrónica ha provocado. Desde Occidente lo tenemos claro: la balanza se decanta irremediablemente hacia Final Fantasy por la llegada de los Final Fantasy de PSX y PS2, que encumbraron la saga hasta límites insospechados. Mientras tanto, Dragon Quest se perfilaba como una saga estrictamente japonesa, desconocida por estos lares.
En los últimos años, debido a la llegada de distintos juegos de la franquicia, las cosas están cambiado. El DQ VIII para PS2, los remakes para DS de los DQ IV, V y VI y el reciente DQ IX para la misma consola, sin olvidar el notable DQ Monster Joker, han dado a conocer Dragon Quest entre el gran público occidental.
Todo este rollo viene por una razón bien sencilla. Desde hace bastante tiempo la décima entrega estaba anunciada en exclusiva para Wii, aunque apenas se sabían detalles de la misma. Pues bien, me marcho un fin de semana de relax y cuando vuelvo me encuentro con que Square Enix ha desvelado por fin nuevos detalles del juego que prometen generar polémica:



