"Hokkaido, Región de Doto, Japón, 1996. En el día de un examen importante, la estudiante Hirasawa Sae (Aragaki Yui) conoce a un hijo de pescador, Kiuchi Kohei (Ikuta Toma), y ambos se juntan con el objetivo de llegar con tiempo a los exámenes. Cuando la camioneta que cogen prestada se estrella, Kohei sigue trabajando con su padre, pero Sae pierde su oportunidad de ir a la Universidad de Waseda para estudiar inglés. Ahí comenzará una historia entre los dos que se verá amenazada por los sueños y obligaciones de los jóvenes”.
Nuestra semana japonesa ha terminado, pero no con ello nuestras humildes reseñas de películas que debéis, o no, dejar de perderos.
No hace falta ser un gran crítico de cine para darse cuenta de ciertos hechos palmarios que ocurren a lo largo de las películas y de pautas que se siguen dependiendo de la cultura y tradiciones del país que las crea. Japón en este caso, tiene en gran parte de sus títulos un objetivo, ya sea dorama o largometraje: ¿cuál es el sueño de los personajes?
Es una constante en muchos guiones y define una parte del ser japonés y de ese espíritu de lucha (en realidad, lo hacen resaltar mucho más, pero al fin y al cabo, independientemente del país, todo trata de lo mismo: perseguir un objetivo).



