Ya ha pasado una semana desde la salida a la venta del nuevo título de Square-Enix: Final Fantasy XIII-2. Mucho se ha hablado sobre si cumpliría o no con las expectativas, sobre si corregiría los fallos de su primera entrega. Lo más temido quizá era la sombra de la abominable segunda parte de Final Fantasy X-2 planeando sobre la calidad de esta secuela.
Es una grata sorpresa encontrarse nada más empezar con un comienzo más dinámico que en las aventuras de Lightning. A diferencia de Final Fantasy XIII, no nos encontramos un tutorial que no termina jamás. Tenemos una frenética introducción al sistema de combate, incluyendo un modo interactivo muy interesante en el que tendremos que elegir entre varias opciones apretando los botones en un tiempo limitado, lo cual no nos convierte en simples espectadores de las escenas cinemáticas.
Y a pesar de que el sistema de combates es idéntico a la anterior entrega (BTC), han implementado algunos cambios que dejan una sensación de alivio. Uno de esos cambios, además del modo interactivo que comentábamos arriba, es la incorporación de monstruos del bestiario a nuestro grupo personal. Sí, Pokemon ha llegado a Final Fantasy.




